Según la Convención de Ginebra, del 28 de julio de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, se debe garantizar que las personas no sean expulsadas a un país donde su vida corra peligro.
Teniendo en cuenta que se han visto casos documentados por organizaciones de derechos humanos donde se hace uso de la violencia por parte de las autoridades en cuanto a devoluciones a Siria desde Turquía.
Con el nuevo pacto, asistimos a un nuevo episodio de subasta de refugiados entre los jefes de estado de gobierno de la UE y Turquía, permitiendo expulsar, sin la posibilidad de solicitar asilo, a todas las personas llegadas a las costas de Grecia desde los países en conflicto. Finalmente, en el acuerdo, se legalizan las devoluciones, avergonzando a la Europa solidaria y de los pueblos.
Esto nos hace reflexionar, el Ayuntamiento de Moralzarzal acordó en el Pleno se septiembre de 2015, convertirse en ciudad de acogida para los refugiados. En la moción se contemplaban medidas como impulsar grupos de vecinos y vecinas junto con el Área de Igualdad de Bienestar Social y organizaciones que haya en nuestro municipio y que se realice un estudio pormenorizado de la capacidad de acogida de la localidad.
Por esto, nos parecería que las banderas de la UE de los edificios públicos del Ayuntamiento de Moralzarzal, deberían ondear a media asta de forma indefinida mientras Europa siga atentando contra los derechos humanos en materia de asilo y acogimiento de refugiados.

